Sol de la tarde
Con marco: 67 × 82 × 10 cm
Imagen localizada en el catálogo de la exposición página 31
Descripción:
"Desde 1921, el nombre de Ramón Cano Manilla no dejó de aparecer en los diarios. El periodista Rafael Vera de Córdova aludió al grupo de pintores prestigiosos que estaban instalados en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán (FIG. 11) que ocupaba la ex hacienda de San Pablo. Afirmaba que muchos pintaban a la usanza impresionista, entre ellos Emilio García Cahêro, Ramón Alva de la Canal, Gabriel Fernández Ledesma, Fernando Leal, Fermín Revueltas, Carolina Smith Y Edna Baroccio, y añadía que eran pintores que contaban con una sólida formación. Hay que apuntar que varios de ellos integrarían el primer grupo de muralistas que trabajaron en el ex Convento de San Pedro y San Pablo y en la Escuela Nacional Preparatoria: Fernández Ledesma, Alva de la Canal, Leal, Revueltas y García Cahêro. Más adelante, Vera de Córdoba apuntaba que existían otros estudiantes que eran más libres y que no habían recibido instrucción artística: "Perteneciente a este grupo está Sr. Cano, […] quien tiene algunos aciertos dentro de esta orientación impresionista".
Ramón Cano Manilla superó su formación autodidacta e inició la creación de cuadros que merecieron la mención y el reconocimiento de Diego Rivera, José Juan Tablada e Ignacio Asúnsolo.
Una revista de la época publicó un artículo de Rivera con la reproducción de obras de diversos artistas. Al pie de la imagen de Don Panchito (FIGS 13-14), de Ramón Cano Manilla, el muralista consignó: "Un caso de los más interesante, madera en que se podría tallar un gran pintor mexicano, caso de que, dejando atrás el merengue, post-impresionista, guarde la pureza y fuerte tensión de sus comienzos como en este cuadro". Junto a dicha obra, se reproducía La indianilla de Fermín Revueltas. Bajo ésta, Rivera mencionó uno vez más a Cano al asentar: "Revueltas, el que parece más osado entre los jóvenes que exponen, emprende una ruta, que puede llevarlo al verdadero terreno de la plástica; es, con Cano, el más dotado para salir del post-impresionismo".
Sobre la muestra en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Cano Manilla anotó: "Antes de clausurar la exposición, el escultor Ignacio Asúnsolo, recién llegado de Europa, me suplicó que le regalara el cuadro de Don Panchito".
Al paso de los meses, sus compañeros comenzaron a pronunciarse sobre las cualidades de su pintura. Cano Manilla recuerda lo dicho por Fermín Revueltas: "Oye, Cano, ya le dijimos al Maestro que tú estás pegando muy duro". Desde ese día, su obsesión por pintar se desbordó y fue así que se dedicó a pintar todo lo que veía: flores, frutas, paisajes, los volcanes y la aurora. Escribe Cano Manilla: "Pinté mucho: diez horas dedicadas exclusivamente a dibujo y pintura". Seguramente fue en aquella época cuando realizó Arrieros, (FIG. 44) Vacas y paisaje, (FIG 42) Siembra del maíz, (FIG. 41) Composición, (FIG. 3) Sol de la tarde (FIG. 12) y Don Panchito."
(González Matute, Laura, 2013, p. 29-30)