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La india
La india
Artista ABRAHAM ÁNGEL CARD VALDÉS (1905 - 1924)

La india

Fecha1923
TécnicaÓleo sobre cartón
DimensionesSin marco: 220 x 120 cm
Con marco: 226 × 126 × 5 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBA Acervo Constitutivo, 1982
Más información

Descripción

Con el rostro dirigido hacia la izquierda pero mirando de reojo al espectador, una joven indígena de expresión juguetona posa de cuerpo entero. Sus pies descalzos contrastan con su pulcro arreglo y vistoso traje, de colores anaranjado, amarillo, azul y blanco, que hace juego con lucidores anillos, collares y aretes. La mujer se encuentra parada sobre una elevación, desde donde se aprecia un paisaje boscoso, salpicado de sencillas casas de ladrillo con techos de dos aguas. Un camino, rodeado de magueyes y árboles, serpentea entre el caserío. En el fondo, un grupo de montañas da paso a un cielo azul claro de nubes esponjosas.

Comentario

El año de 1923 fue decisivo en el ascenso de Abraham Ángel dentro del medio artístico en México. El joven de 18 años, que llevaba poco más de un año de dedicarse formalmente a la pintura, realizó durante esa temporada más de doce cuadros, algunos de gran formato como La chica de la ventana, La meseta, Lupe y María, El cadete y La india. En agosto, la revista vanguardista La Falange ilustraba su portada e interiores con varias de sus obras, entre ellas La india. En la misma publicación, Diego Rivera y Rafael Heliodoro Valle reconocían el talento del artista. La vocación de Abraham Ángel, cuyos apellidos eran Card Valdés, floreció en plena época de efervescencia cultural. Desde el Ministerio de Educación, José Vasconcelos encauzaba la democratización del arte por medio de la educación y el arte público monumental. El pueblo y la valoración positiva de la creatividad popular fueron medulares en la retórica del nacionalismo oficial e inspiraron la renovación artística. La modernidad se redefinía y los calificativos de "artista revolucionario" y "arte nacional" se volvieron moneda corriente. La percepción y valoración de la obra de Abraham Ángel, que nació en un pueblo minero del Estado de México y creció en un entorno modesto, se construyó dentro de las categorías artísticas vanguardistas y nacionalistas. En su pintura se reconocen virtudes plenamente modernas como la ingenuidad, la emotividad y la espontaneidad. Tras la muerte trágica del artista, en octubre de 1924, la élite cultural lo recordó con textos que fincaron las bases de la apreciación crítica de su obra. Incluso Adolfo Best Maugard, amigo y maestro, lo vinculó indefectiblemente con el espíritu popular.

El carácter espontáneo de la obra de Abraham Ángel ha llevado a críticos e historiadores del arte a relacionarlo con la estética de las Escuelas de Pintura al Aire Libre y con artistas como Máximo Pacheco, Mardonio Magaña o María Izquierdo y Jesús Reyes Ferreira. Por otro lado, sus retratos muestran reflejos vanguardistas, especialmente en lo que se refiere al uso del color y del dibujo. La minuciosa investigación de Luis Mario Schneider indica que Abraham Ángel ingresó a finales de 1921 a las clases de dibujo impartidas por Adolfo Best Maugard, como parte del entrenamiento de artistas-profesores de la Dirección de Dibujo y Trabajos Manuales de la Secretaría de Educación Pública. Pocos meses después, Manuel Rodríguez Lozano lo "descubriría", introduciéndolo al círculo más exclusivo del ambiente artístico e intelectual y motivándolo a ampliar sus horizontes creativos, al tiempo que mantenían lazos afectivos.

Cuando Ángel pintó La india ya tenía un estilo propio, había asimilado su experiencia como profesor del método de educación artística de Best Maugard así como su aprendizaje al lado de Rodríguez Lozano, quien conoció personalmente a celebridades de la vanguardia europeaHenri Matisse, Georges Braque, Pablo Picasso, André Lhotey en 1923 mostraba gran interés en el colorido, las formas, la expresión y la técnica de la pintura popular, en particular de los retablos o exvotos colgados en las iglesias de México. El Método de Dibujo Best Maugard proponía, en términos generales, un vocabulario de siete signos primarios que se usaban según una gramática visual. El objetivo era lograr el desarrollo de un arte nacional y conseguir, en una primera etapa, diseños similares a los de ciertas artesanías populares (como cerámica y lacas) que, según el método, expresaban lo auténticamente mexicano porque sintetizaban tres tipos de fuentes: prehispánicas, europeas y orientales. Abraham Ángel fue el profesor más joven de las brigadas de artistas que enseñarían este método en primarias, normales y escuelas industriales. En el ejercicio y la enseñanza del método, el artista en ciernes consiguió estilizar su dibujo y desarrolló uno de los rasgos notables de su estilo pictórico: la economía gráfica. En este sentido, son comparables el Autorretrato de Adolfo Best Maugard, de 1923, y La india. Ambos cuadros son óleos sobre cartón, de dimensiones casi idénticas, la disposición de la figura es similar y se fundamentan en el dibujo como medio expresivo. Pero mientras que Best eligió líneas densas, severas y racionales que estructuran los límites dentro de la representación, Ángel es sutil e integra los elementos de la imagen con matices gráficos.

En su cuadro predominan las curvas, ondulantes, serpenteantes, que generan troncos de árboles, caminos de tierra, cerros y montañas, formas de mujer. El atuendo de la india recurre a los elementos primarios del Método Best Maugard, por ejemplo están el círculo, el medio círculo y la línea ondulada. Olivier Debroise ha notado que Abraham Ángel se sirvió del decorativismo del método para elaborar paisajes líricos que enmarcan las figuras de los primeros planos. De ahí que los personajes parezcan disociados de su entorno, como si las dos partes hubieran sido pintadas por separado y atendiendo a distintos puntos de vista. Debroise también encuentra que las figuras delatan la reminiscencia de recetas académicas mientras los fondos acusan "el primitivismo más puro". En La india, el cuerpo femenino se sumerge en el paisaje porque la línea del horizonte se eleva hasta su cuello. La profundidad se logra con la sucesión de planos determinados por los elementos iconográficoscaserío, árboles y magueyes, montañasy las zonas de color. No hay líneas de fuga, no hay perspectiva aérea. Este retrato produce la misma sensación de aquellas fotografías populares de personas ubicadas frente a escenografías, por ejemplo en la Villa de Guadalupe. La actitud de la mujer, el asomo de una sonrisa, su mirada juguetona, la vanidad femenina implícita en su arreglo, transmiten el sentimentalismo característico de los retratos de Abraham Ángel y la certeza de que esta india no es un estereotipo, sino que existe.

Hay dos cuadros similares a La india: de Fernando Leal, El indio del sarape rojo (1920), y de Ramón Cano Manilla, India oaxaqueña (1928). Así, son tres retratos de cuerpo entero de modelos indígenas. Leal construye una minuciosa imagen prototípica de lo indio, cifrada en una serie de elementos de carácter antropológico: mazorcas, jorongo, huaraches, traje de manta. La pose del hombre giro a tres cuartos y la calidad técnica revelan un entrenamiento académico. Cano logra una proeza artística describiendo el bordado del vestido y las joyas de la oaxaqueña. La actitud corporal recuerda la fotografía antropológica, los pies desnudos pisan la tierra. Leal y Cano colocan a sus modelos frente a la naturaleza agreste. La india de Abraham Ángel porta un atuendo amestizado, está paradatambién descalzasobre un cerrito frente a un paisaje boscoso que bien podría aludir al ambiente rural de la infancia del pintor, en el pueblo de Mineral del Oro, Hidalgo. Al fondo se ven unas casas, asumimos que la india vive en una de ellas. A diferencia de los modelos de Leal y Cano, La india establece contacto visual con el espectador, su mirada de soslayo permite imaginar su historia, la percibimos cercana.

Hay un acuerdo entre los estudiosos de la obra de Abraham Ángel de calificarlo de fauvista, por su identidad con los fauves europeos (Henri Matisse, André Derain, Maurice de Vlaminck) que usaron el color para expresar la subjetividad del tema, rompiendo con las formas tradicionales de percepción. A1 igual que en otros retratos del mismo periodoAutorretrato, La chica de la ventana, La mesera, el cromatismo de La india responde a impulsos emotivos. Sin embargo, se nota una paleta controlada, muestra matices de tono porque el artista diluyó el óleo en veladuras que al ser absorbidas por el cartón producen el efecto de transparencias. El espectador percibe una imagen vibrante porque Abraham Angel opuso colores complementarios: naranjas junto a verdes y azules, verdes frente a rosas. Este juego de relaciones consigue una armonía cromática y una representación unificada. El cielo es luminoso, ligero y alegre, similar al que usa en Autorretrato y Lupe y María, ambos de 1923, y tan opuesto a los cielos densos y enigmáticos de El cadete (1923) y Retrato de Cristina Crespo (1924).

A la muerte de Ángel, Manuel Rodríguez Lozano vendió una docena de sus cuadros a Francisco Sergio Iturbe. Cuando éste falleció, su apoderado los entregó al Museo de Arte Moderno donde permanecieron hasta 1982, cuando algunos de ellosentre ellos La indiapasaron a formar parte del acervo constitutivo del Museo Nacional de Arte.

Retrato del tenista Hugo Tilghman
ABRAHAM ÁNGEL CARD VALDÉS
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Exvoto (San Sebastián)
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