Río San Ángel
: Imagen localizada en el catálogo de la exposición página 56-57
Descripción:
"Velasco, a inicios de la sexta década del siglo XIX, ejecuta múltiples apuntes, estudios y pinturas al óleo tomados del natural, como Baño de los pescaditos, Pirú y dos versiones de Patio del exconvento de San Agustín; (FIG. 3) con una de estas obras obtuvo una pensión de la Academia para ayudarse en sus estudios. También hace dibujos a partir de modelos en yeso, (FIG. 21) estampas, óleos e incursiona en el autorretrato. (FIGS. 20 y 22)
Su adelanto pictórico para representar escenarios naturales ya se ve reflejado en Puente de Panzacola o Chimalsitac (1861, copia de Landesio); El cabrío de San Ángel (1863), (FIG. 24) Vista tomada en la Alameda de México por el lado de San Diego (1863) y La Alameda de México (1866, ya en pleno Imperio de Maximiliano). (FIG. 25)
Las vistas del valle de Velasco fueron asimiladas con entusiasmo por los grupos acomodados en el poder. Se encontraban a gusto con esta imagen del valle, de vastedad y su centro. Ese paisaje equilibrado donde desaparecían los conflictos políticos y sociales, con la pureza natural del aire, se convirtió en una visión utópica de armonía, en una ficción que aprovechó el Porfiriato para captar la mirada de capitalistas en las exposiciones internacionales de París (1889) y Chicago (1893) y en la Exposición de Aguascalientes (1891) y la de Bellas Artes del Círculo Católico de Puebla (1900).
Velasco realizó óleos con otros entornos provinciales, pero también continuó con sus valles. Sus pinturas tituladas Valle de México desde el río de los Morales (1891), (FIG. 13) Valle de México desde el cerro del Tepeyac (1894, 1901, 1905), Valle de México desde el Molino del Rey (1895, 1898 y 1900), (FIG. 31) Vista de la Fábrica de Hilados de la Carolina (1880, 1887), Volcán de Orizaba desde la Hacienda de San Miguelito (1891), Hacienda de Chimalpa (1893), Hacienda de Coapa y los volcanes (1897) y Cañada de Metlac (1897), exponían a un país con identidad. La incorporación del ferrocarril y los sembradíos extensos mostraban la modernidad en unidad con la tradición de las haciendas triunfantes. El engrandecimiento del espacio y la monumentalidad de los volcanes, exhiben una mirada que inicia de la periferia al centro, donde el poder se muestra con una perspectiva de vastedad y distancia y, al mismo tiempo, de simbólica aglutinación de economía y sociedad."
(Reséndiz Rodea, Andrés, 2013, p. 19, 33)