Museo Nacional de Arte

Las Colmena. Fábrica de tabacos

Skip to main content
Imagen no disponible para Las Colmena. Fábrica de tabacos
Las Colmena. Fábrica de tabacos
Imagen no disponible para Las Colmena. Fábrica de tabacos
Artista JOSÉ GUADALUPE POSADA (1852 - 1913)

Las Colmena. Fábrica de tabacos

Fechaca. 1872 - 1876
TécnicaOffset
DimensionesSin marco: 6.3 x 10.3 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBA Acervo Constitutivo, 1982
Más información

Imagen localizada en el catálogo de la exposición página 66

Descripción:

"En 1952, Francisco Antúnez compiló y reprodujo una selección de obras firmadas o atribuidas a Posada en la litografía de Pedroza. El autor refiere que llegaron a sus manos en forma de libro de muestras, en 1937, conservado por Antonio Pedroza, sucesor en el establecimiento. El volumen era ofrecido a los clientes para ayudarlos a decidir sus pedidos. De ahí la diversidad de formatos que lo mismo incluyen boletos e invitaciones que estampas religiosas y etiquetas. La imprenta debía mantener en actividad las prensas, pues al menos contaba con dos: una litográfica y una tipográfica. En un cartel que publicita al impresor, Posada colocó estas prensas, a las que añadió otros utensilios del oficio; en el centro un águila que sostiene en su pico una cartela que enlista algunas de las alternativas ofrecidas: retratos, estampas, caricaturas, tarjetas, grabados, facturas, libranzas, estados, conocimientos, brevetes. La oferta atraía a personas interesadas una limitada difusión (como las invitaciones y boletos) o en impresos únicos (retratos y obsequios), además de atender a los comerciantes de estampas religiosas, o bien, y como actividad de mayor envergadura, a los constantes clientes comerciales que solicitaban tirajes amplios en formatos diversos e ilustrados. Entre ellos se encontraban los productores tabacaleros.

En su mayoría, la diagramación de estos impresos muestra que eran rectángulos con orlas de cierre en la parte inferior y en los costados; mientras que en el superior existe la variante ornamental o el funcional rectángulo de identificación para el productor. La parte central se divide en tres o cuatro secciones dedicadas a: la identificación de la casa productora, el origen del tabaco y la marca del impresor. Sus características no coinciden con el diseño para una caja. Las medidas son disímbolas, entre 7 y 9 por 8.5 y hasta 16 centímetros. Los empaques no eran para cajas de cigarrillos, sino para mazos cilíndricos. En aquellos años la maquinaria para el enrollado de cigarrillos todavía no se empleaba, éstos eran liados a mano. En nuestro país las grandes fábricas ocupaban a mujeres en el delicado proceso de enrollado, y a pesar de la pericia de las tabacaleras, existían variaciones en el grosor y largo de los cigarrillos y se empacaban en mazos. Las vegas veracruzanas tenían gran reputación, pero los cigarrillos y puros se torcían en los estados. La litografía de Pedroza y luego de Posada, atendió a estos empresarios que redujeron costos con la impresión local de empaques. En estos años pioneros, el muestrario del impresor ofrece la alternativa de emplear imágenes intercambiables, debido a que una parte de los grabados no eran exclusivos de los tabacaleros, sino de la casa litográfica. Aunque otros conformaban una incipiente identificación de marca para la casa productora. En el ejemplo que aquí se muestra el establecimiento La Colmena ocupa los recuadros centrales y superiores: en tipografía, en la rúbrica de S. Gómez y Ca. y en la ilustración de la colmena, colocadas en el centro de una escena de evocación romántica. Es posible que el retrato con el que cierra la ilustración correspondiera al miembro más relevante de la compañía, el señor Gómez".

Hay otros ejemplos tabacaleros cuya dimensión de alrededor de 3 por 10 centímetros es adecuada a las anillas de puros. Este ejemplo tiene cinco secciones: la cabeza identifica a Orizaba con doble significación – el accidente orográfico ilustrado y la procedencia prestigiosa del tabaco-, abajo aparece una combinación de elementos empleados en los empaques: caricatura de un personaje elegante fumando, ornamentación floral, el sello del impresor y el grabado alusivo al título.

La diagramación en los ejemplos de las fábricas cerilleras permite reconocer el uso del impreso. Son rectángulos de alrededor de 6 por 10 centímetros divididos en seis secciones, alternadas en dos medidas que sugieren que el empaque final era una caja de 6 por 0.75 centímetros, con una cubierta a manera de bofetón que corresponde a la marca de la fábrica, El Vesubio. Es posible que el largo responda al tamaño de los cerillos de doble cabeza.

En todos se repite el último segmento, con la salvedad de que en algunos se dejó una errata al escribir "Vesuvio". Como libro de muestras, ello no permite saber si el error fue tolerado por el cliente o si se reemplazó en un nuevo tiraje. Esto último es probable pues el empresario estaba interesado en reiterar su nombre con el volcán humeante. Los datos indispensables fueron "El Vesubio. Fábrica de cigarrillos. León y Co. de San Miguel núm. 86". Pareciera que la localidad era relevante para los productores, quienes se contrastaban con un imaginario productor, vigente como ideal y competencia. En el cartel realizado para la cerillera La Victoria, se asienta: "ha procurado igualar al cerillo mexicano" y de nuevo establece la ciudad: León. De igual manera, es interesante el plano comercial leonés realizado como parte del trabajo docente de Posada, donde el centro de la ciudad se representa como si fuese un globo terráqueo de escasas calles que tienen al jardín como axis mundi.

Los grabados de las cerilleras indican series temáticas coleccionables de caricaturas, retratos, paisajes urbanos, edificios emblemáticos de León, estampas militares y, en menor medida, mujeres atractivas con atuendo de moda. Ello no es novedoso antecedente publicitario que fue explorado en la promoción de cigarrillos hacia 1880; en México se usó como tarjetas insertas numeradas en series, que alentaban el consumo coleccionista y provocaban la fidelidad a las marcas. En el reducido espacio de las cerilleras, Posada afinó la precisión del lápiz litográfico y ensayó trazos sintéticos tanto de escenas y retratos realistas como de caricaturas.