La visita de Cortés a Moctezuma
Con marco: 132.6 × 194.5 × 9.8 cm
Comentario
La escena transcurre al interior de una pesada construcción, cuyas estructuras arquitectónicas dan la idea de un palacio prehispánico, donde un medio muro, que coincide con una breve escalinata, divide el espacio en dos, en el extremo izquierdo en la parte superior se encuentra Moctezuma acompañado por sus sobrinos, los príncipes de Ixtapalapan y Tlacotalpan, dos nobles guerreros ataviados lujosamente uno sosteniendo un escudo y el otro una flecha. El grupo dirige su mirada, al otro conjunto de figuras que se encuentran en la parte inferior y que han entrado por el vano que vemos al fondo del interior. La resolución del espacio está estructurada de manera novedosa donde dos diagonales conforman el espacio interno. El primer plano de este segundo grupo lo constituye Hernán Cortés flanqueado por la Malinche quien porta una enagua azul, un sacerdote de pelo cano, el padre Aguilar envuelto en un gran manto café y otro conquistador, probablemente el capitán Gonzalo de Sandoval, en la misma línea un indígena, con un escudo de plumas en su mano izquierda y una divisa en la derecha que lo identifica como general va descalzo y observa al grupo entrar, a nosotros los espectadores nos da la espalda. El grupo esta constituido por soldados españoles con sus armaduras puestas entre ellos, Pedro de Alvarado, Juan Velásquez de León y Diego de Ordaz.
Ortega nos describe uno de los varios encuentros entre Moctezuma y Cortés. Moctezuma cubre su atuendo dorado, con un cinturón en lugar de un máxtli y una amplia capa blanca, cuya trama es muy delgada, casi transparente, lleva puestos unos cactli y se encuentra dos escalones arriba de Cortés, a un costado de un corredor rojo y cerca del medio muro que divide el espacio donde esta colocada la escultura de alguna deidad. La expresión de su brazo derecho a la vez que señala una sorpresa, invita a Cortés a pasar. Cortés va vestido con unos greguescos rojos, mallas blancas y zapatillas rojas, cubre su traje con un holgado jubón rojo, con vistas doradas, el capitán que acompaña a Cortés va vestido como si se presentara ante una corte real, se ha quitado el sombrero y su mano izquierda descansa sobre la empuñadura de su espada.
La escultura que se encuentra bajo el muro sobre la escalinata, no es identificable, se trata de una confluencia de elementos ambiguos que conforman una cabeza con un yugo, la parte inferior descansa sobre los escalones y una parte de ella parece deslizarse por los peldaños.Encontramos gran variedad de acabados en el piso, el grupo de Cortés se encuentra sobre un tapete verde, con grecas en un color mas oscuro, Moctezuma se encuentra sobre una alfombra de color amarillo bordeado de grecas, formado con esteras, el lado izquierdo del piso es de color rojo y en las de los escalones se ven algunas grecas tipo zapotecas. Al fondo del salón y difícilmente se distingue el trono de Moctezuma.
Descripción
En 1875 Juan Ortega presentaba en la exposición correspondiente a ese año, obra, en casi todas las salas de los diversos profesores: un dibujo copiado de la estampa, de la clase del profesor Rafael Flores y José Obregón; una copia del yeso, tomada bajo la dirección de Juan Ocádiz; un bosquejo de la clase nocturna de dibujo, tomada en el taller de Santiago Rebull; un dibujo de los leones de Cánova, en la clase de Petronilo Monroy; un grabado, en el salón de Cayetano Ocampo; así como estudios de diversos bajorrelieves. Ortega en 1875 había pasado ya, por los talleres de casi todos los profesores, le faltaba el del maestro José Salomé Pina quien enseñaba el gran arte de la pintura y que representaba el último escalón en la formación académica de los pintores. En 1879 continuó exponiendo copias y algún estudio de composición, como los demás alumnos, el tema más socorrido ese año fue Alejandro y Diógenes. Sus obras fueron ensalzadas por la crítica. El crítico se preguntaba ¿el por que los alumnos se dedicaban tanto al dibujo? y el mismo se contestaba: Por que es el cimiento, el fundamento de todas las bellas artes que se cursan aquí, pues quien no es un buen dibujante, no será un buen escultor, ni pintor, ni grabador, ni mucho menos perfecto artista. Habiendo ingresado en 1873, para 1881 ya era un pensionado de la Academia y presenta el retrato de Manuel Pastrana, un alumno como él, y dos cuadros originales de la Primavera y el Estío. La exposición número 21 en 1886, nos deja ver sus adelantos y su amplia producción: dos retratos de las señoritas Sara Andonaigui y Laura N.; dos cuadros sin terminar, el primero con el número 50 nos dice el catálogo ¿Cortés después de hacer quitar las cadenas a Moctezuma le dice que aquello no fue más que una medida pasajera y necesaria, pero que desde ese momento quedaba como antes en libertad con lo cual Moctezuma se manifestaba complacido. El otro cuadro sin terminar, trata de un episodio de la independencia cuando ¿Morelos se presenta a Hidalgo para ofrecerle sus servicios en el pueblo de Charo, cuando el general se dirigía sobre la capital del virreinato. y finalmente el cuadro que participó en el concurso bienal de 1885. En la exposición, se muestra tanto el boceto ¿ el cual le había llevado las 6 horas reglamentarias para ejecutarlo-, como el cuadro, que el catálogo describe como Moctezuma acompañado de sus sobrinos los príncipes de Ixtapalapan [sic] y Tlacotalpam [sic], se adelanta hasta el centro de la sala para recibir a Cortés que viene acompañado de sus intérpretes D. Marina y el padre Aguilar y de los capitanes Sandoval, Alvarado, Velásquez de León, Ordaz y algunos soldados según lo refieren Bernal Díaz y Prescott . Ortega para la exposición de 1886 expone dos momentos diferentes de los encuentros entre Cortés y Moctezuma, mismos que la historiografía y la pintura habían presentado y representado en la época colonial. La aprehensión de Moctezuma y la puesta de grilletes resultaba un episodio polémico, difícil de zanjar en la crónica real, sin embargo era un modo de festinar el triunfo de los vencedores.
La representación de los diversos encuentros daba pie, a las diversas formas de lectura dentro o fuera de la ¿leyenda negra¿. Hasta el ocaso del virreinato este tema tan delicado para algunos, como inexorable para otros seguirá estando presente, aunque quizá ya de una forma frívola o sin todo el trasfondo polémico.El cuadro del concurso se aviene a la temática que había sido asignada por José Salome Pina para el concurso, contenida en el capítulo XC de la Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, donde se describe la visita que hace Cortés acompañado de su subalternos a ¿los palacios de Moctezuma¿. De los diversos eventos que narra ese capítulo, Pina escogió para sus alumnos el momento en que Moctezuma se encuentra de pie y va al encuentro de Cortés. El emperador mexicano permanece dos escalones arriba que el conquistador, una forma tradicional en la pintura de marcar jerarquías. Ambos dignatarios han dejado sus armas detrás, el mexicano luce ¿una media mitra¿ y el español hace una leve reverencia abriendo los brazos y colocando un pie más atrás que el otro, el cuerpo permanece vertical. Junto al emperador azteca uno de los guerreros porta un escudo y el general a lado del capitán, sostiene su mano izquierda en la empuñadura de la espada que porta. Si bien se buscaba cada vez representar con mayor cultura arqueológica las obras del pasado prehispánico, Ortega no fue muy apegado a ellas. Por ejemplo la descripción del vestido de Moctezuma en los textos de Bernal lo describen ataviado con un lujoso máxtli y Ortega lo representa con un pequeño traje cubierto por una manta de algodón casi transparente y un cinturón de la misma tela, a los ojos de un artista decimonónico la desnudez de un emperador se le hacia poco pundonorosa. La paleta utilizada por Ortega aunque novedosa, impacta por su disonancia, a oscuridad en la que se encuentran los fondos no la podemos achacar a los cambios de los colores debido al tiempo, a las condiciones de almacenamiento y a las restauraciones subsecuentes, sino a un mal manejo de la luz a través del color.
El otro cuadro que se presentó en la exposición pero no al concurso es un evento posterior, una vez que Cortés se encontraba en Tenochtitlan. Este describe una de las escenas del capítulo XCV cuando han tomado prisionero a Moctezuma, y se refiere al momento en el cual Cortés después de la ejecución de los capitanes del emperador azteca, le manada poner los grilletes, mismos que a la conclusión del castigo, es el propio Cortés el que le quita los ¿grillos¿ y le da licencia para retornar a sus palacios La obra se presentó sin terminar y no se le conoce hoy en día.
El expediente del concurso bienal sólo muestra dos concursantes inscritos uno para arquitectura Vicente César y Juan Ortega para el de pintura. Durante la ejecución de la obra que lo incluía en el concurso Ortega siguió recibiendo su pensión. Los jurados fueron los maestros Santiago Rebull, José Salomé Pina, y Rafael Flores; el premio fue de 200 pesos. El concurso se abrió el 1 de abril y el jurado fue llamado para opinar sobre la obra el 16 de mayo de 1885.Al ser un cuadro que había obtenido un premio la obra permaneció en la Academia y fue vista por más de 500 miembros del Congreso de Americanistas en 1895, quienes visitaron la Academia y admiraron en los salones las obras de sus compañeros quedando gratamente complacidos. Román S. de Lascuráin era el encargado de acompañar a los ilustres visitantes por los salones de la Academia donde estaba colocada la historia antigua, que dotaba al gobierno de Porfirio Díaz de un pasado glorioso.
Si la obra formaba parte del conjunto oficial que constituía el pasado prehispánico y como tal fue reproducida en el libro de 1903 de Antonio Peñafiel en esa reproducción se pueden ver las pinturas que decoraban los muros, El periódico de oposición El Hijo del Ahuizote la tomó para referirse de manera irónica a la exposición de artistas españoles, promovida por Lascuráin en 1898. La posición del periódico era de gran aversión en contra de lo producido en la Academia, la cual en su opinión estaba dirigida por la ¿conserva¿. Al tomar el cuadro de Ortega para escenificar la revancha de los mexicanos, en los primeros recuadros Lascuráin invita a los españoles a pasar, estos llegan cargados de cuadros bajo el brazo y rápidamente Moctezuma sale a atacar a Cortés, diciéndole que ya no es un mandarín y que pagará por sus fechorías, Cortés se arrodilla y pide perdón pero Moctezuma vuelve al ataque, al día siguiente cuando Lascuráin se vuelve a asomar, Moctezuma sigue ¿todavía jineteando a Hernán Cortés. El periódico en su crítica escrita al hablar sobre los cuadros históricos de la Academia opinaba que
A casi quince años de producida la obra no satisfacía al publico, ni a la crítica que buscaba en otros géneros la modernidad en la pintura. Los temas históricos nacionalistas para 1898 se habían agotado, no existía un patrocinio para ellos y la forma de hacer pintura histórica, se renovaba hacia otras temáticas, para influir en el gusto de la sociedad porfiriana. Comparado con las litografías producidos en 1846, por el taller de Ignacio Cumplido, sobre temas parecidos, los alumnos de la Academia habían aventajado en composición y en el manejo de las figuras.