Museo Nacional de Arte

Retrato de don Ramón Fernández Barrena

Skip to main content
Retrato de don Ramón Fernández Barrena
Retrato de don Ramón Fernández Barrena
Artist AUTOR SIN IDENTIFICAR ((Siglo XIX))

Retrato de don Ramón Fernández Barrena

Fechaca. 1811
TécnicaÓleo sobre tela
DimensionesSin marco: 102.5 × 71.5 cm
Con marco: 123.5 × 93 × 6.5 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBAL Acervo Constitutivo, 1982
Más información

Don Ramón Fernández Barrena, erguido de medio cuerpo y en posición de tres cuartos, mira fijamente al espectador al tiempo que introduce una mano, a la altura del pecho, entre la botonadura del chaleco. Con el brazo izquierdo aprisiona un tricornio negro y con esa mano sostiene un bastón engastado. Allí junto asoma también la empuñadura dorada de un sable. Viste una casaca color vino recamada en sus orillas con labores de hilo de oro, bajo la cual se aprecia un chaleco de textura sedosa y la camisa con cuello, moño y puños de encaje blanco. El rostro es muy enjuto, de ojos azules rehundidos, cejas arqueadas, nariz afilada, boca chica y mentón pronunciado. Sobre la frente despejada se aprecia una peluca empolvada terminada en roleos y coleta.

  Dos blasones nobiliarios ocupan los ángulos superiores del fondo neutro. Los escudos están guarnecidos con sus respectivos timbres, compuestos de un yelmo de hidalguía empenachado, y de flores, lauros, rocallas, lambrequines y cintillos. El de la izquierda es de un solo campo esmaltado en rojo y al centro una cruz griega maltada y cinco flores de lis de oro en los extremos. En la filiera del blasón conopial, de tipo francés, se ven cinco cruces aspadas. El de la derecha es cortado o dividido en dos; el campo inferior está despejado, de color blanco, y el superior lo ocupa una luna menguante con los cuernos hacia abajo y bordeada por un filo tablerado. El escudo es en forma de medio punto, tipo español, y está dividido por otra pleca ajedrezada.

Comentario

Vasco emigrado y casado en América con Eusebia Vizcarra ¿una de las hijas del minero criollo Marqués de Panuco¿, don Ramón fue una autoridad política mayor de la ciudad de Guadalajara en el reino de Nueva Galicia y también un connotado comerciante en las postrimerías del siglo XVIII. Los cargos que se consignan en la cartela dan cuenta del rango burocrático que logró desempeñar: alcalde de la ciudad y luego su regidor y alférez real (el bastón pudiera ser un atributo edilicio). Pero también la inscripción refleja parte de su secular condición de negociante borbónico. Don Ramón resultó electo "prior propietario" del Real Consulado de Comerciantes en las elecciones del día 12 de septiembre de 1798, para un periodo de dos años. Fue el segundo en ocupar ese puesto desde la fundación de esa corporación el año de 1795.1 El cargo de prior o presidente era la máxima autoridad de una junta civil que encabezaba, con el auxilio de dos cónsules y nueve consiliarios, el fomento comercial y carretero y también dirimía, erigida en tribunal, las disputas mercantiles del gremio en una enorme jurisdicción que comprendía Aguascalientes, Zacatecas, Saltillo, Chihuahua y Durango.

  Sin lugar a dudas el Retrato de don Ramón Fernández Barrena es obra de un autor regional activo por entonces y adiestrado como fisonomista, cosa que se denota en el dibujo preciso y el sombreado de los rasgos faciales (anuncios formales que luego serán distintivos de la obra de José María Estrada y sus contemporáneos). El esquema retratístico obedece todavía a los desgastados cartabones de la pintura virreinal (elementos heráldicos, cartela e inexpresividad en el rostro), si bien ha quedado introducido, entonces de forma novedosa, el fondo neutro que subraya además la identidad secular de la obra. Sin embargo, la moda misma representada por la peluca y el tricornio parece un tanto arcaizante si nos atenemos a la supuesta fecha de ejecución (1811) , que se deduce por la edad del retratado consignada al calce. Valga recordar, al respecto, que una costumbre instituida desde finales del siglo XVII era que la gente de edad avanzada conservara la moda peculiar de su juventud, como señal de estatus y dignidad, respeto social o dejo de sus antiguas ideas políticas.

  Se desconoce en qué momento obtuvo o conservó el derecho de blasonarse. Tampoco se tiene certeza acerca de cuál fue el destino original de esta obra, si bien, dado que la cartela subraya que el personaje había sido "propritario y Prior d[e] [es]t[e] R[ea]l Consulado", se puede pensar que estuvo emplazada en la "casa consular" de esa corporación tapatía (hoy esquina nororiental de Alcalde e Independencia). Como en casos similares, es posible que haya sido enviada allí por el propio personaje. Conviene anotar que, según sus inventarios, don Ramón había adquirido en 1799 las pinturas de un Cristo en la cruz y una Virgen de Guadalupe (que había sido jurada patrona de la corporación) para enriquecer el ajuar decorativo del salón del Dosel del tribunal referido, donde además colgaban las efigies reales de Carlos IV y Fernando VII.2

  En 1982, procedente de la Pinacoteca Virreinal de San Diego, ingresó al acervo constitutivo del Museo Nacional de Arte.

 

Inscripciones

Rt0. d. D. Ramón Fernandez Barrena, Perez d. Larraya, natural d. la villa d. Sta. Cruz d. Campezo Prova. d. / Alava Alcalde Ordin0. d. primero voto, Rexor. Aljerez R1. propritario y Prior dt. R1. Consulado q. há / sido de la Ciudad d Guadalaxa. Nació el 31, de Agosto di año d. 1742, su edad 69.