Museo Nacional de Arte

Laderas de las montañas de Tepotzotlan

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Laderas de las montañas de Tepotzotlan
Laderas de las montañas de Tepotzotlan
Artista JOSÉ MARÍA VELASCO (1840 - 1912)

Laderas de las montañas de Tepotzotlan

Fecha1864
TécnicaÓleo sobre tela
DimensionesSin marco: 32 x 44 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBA Acervo Constitutivo, 1982
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Imagen localizada en el catálogo de la exposición página 60

Descripción:

"Su adelanto pictórico para representar escenarios naturales ya se ve reflejado en Puente de Panzacola o Chimalsitac (1861, copia de Landesio); El cabrío de San Ángel (1863), (FIG. 24) Vista tomada en la Alameda de México por el lado de San Diego (1863) y La Alameda de México (1866, ya en pleno Imperio de Maximiliano). (FIG. 25)

El programa de enseñanza en la Academia, como preámbulo al paisaje, incluía realizar múltiples apuntes de sus componentes para depurar su representatividad. Para reforzar esto, se establecieron acuerdos para que los alumnos de la Academia asistieran a la Escuela de Medicina, donde se les enseña a historia y características de ejemplares del reino vegetal, animal y de la anatomía humana. Velasco entusiasmado asiste a esas clases en 1865, quizá alentado por Landesio quien también respaldó las excursiones de práctica para tomar bocetos y enfrentarse a captar todo lo que se podía encontrar en los alrededores. Para saber más del entorno, el maestro de las clases de paisaje aconsejaba cargar "un diccionario de historia natural anteojos de larga vista y una caja de lata para portar plantas".

En 1865, nuestro biografiado obtiene la oportunidad de viajar para ejercitar su dibujo, primero a Peña encantada (cerca de Tepotzotlán), luego en una larga jornada a Metlaltoyuca (huachinango, Puebla).

Este viaje y su estancia en la Escuela de Medicina, enfrentó a Velasco con una nueva y desconocida vegetación de su país, fortaleciendo su acercamiento al papel del científico en la construcción de lo propio. A partir de entonces, establece vínculos con autores de investigación médica, botánica y zoológica; incluso para algunos de ellos realiza láminas en la publicación de sus trabajos.

Las vistas del valle de Velasco fueron asimiladas con entusiasmo por los grupos acomodados en el poder. Se encontraban a gusto con esta imagen del valle, de vastedad y su centro. Ese paisaje equilibrado donde desaparecían los conflictos políticos y sociales, con la pureza natural del aire, se convirtió en una visión utópica de armonía, en una ficción que aprovechó el Porfiriato para captar la mirada de capitalistas en las exposiciones internacionales de París (1889) y Chicago (1893) y en la Exposición de Aguascalientes (1891) y la de Bellas Artes del Círculo Católico de Puebla (1900).

Velasco realizó óleos con otros entornos provinciales, pero también continuó con sus valles. Sus pinturas tituladas Valle de México desde el río de los Morales (1891), (FIG. 13) Valle de México desde el cerro del Tepeyac (1894, 1901, 1905), Valle de México desde el Molino del Rey (1895, 1898 y 1900), (FIG. 31) Vista de la Fábrica de Hilados de la Carolina (1880, 1887), Volcán de Orizaba desde la Hacienda de San Miguelito (1891), Hacienda de Chimalpa (1893), Hacienda de Coapa y los volcanes (1897) y Cañada de Metlac (1897), exponían a un país con identidad. La incorporación del ferrocarril y los sembradíos extensos mostraban la modernidad en unidad con la tradición de las haciendas triunfantes. El engrandecimiento del espacio y la monumentalidad de los volcanes, exhiben una mirada que inicia de la periferia al centro, donde el poder se muestra con una perspectiva de vastedad y distancia y, al mismo tiempo, de simbólica aglutinación de economía y sociedad."

(Reséndiz Rodea, Andrés, 2013, p. 19-20, 33)