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Imagen no disponible para San Sebastián
San Sebastián
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Artista JOSÉ MARÍA LABASTIDA (1800 - 1849)

San Sebastián

Fechaca. 1830
TécnicaMármol
Dimensiones89 x 51 x 11 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBAL Acervo Constitutivo, 1982
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Este medio relieve tallado en una planca de mármol muestra a San Sebastian como un adolescente semidesnudo, tan sólo cubierto por un cendal, algo caído anudado en la cintura. Su cuerpo ha sido de manos a un tronco de árbol que a la vez le sirve de apoyo y cautiverio., Es una figura grácial yd elicada, la pierna izqueirda flexionada forma un contrapostto, el rostro estágirado 45 grados hacia su derecha y la cabellera, corta y rizada, tallada al gusto romano, a sus pies se halla una coraza en bajorrelieve, una tributo de los legionarios del Imperio de Diocleciano, que simula en el peto la correspondiente musculatura del torso.

Comentario

 Acorde con su iconografía más conocida, san Sebastián está representado en los momentos previos a su primer martirio o asaetamiento. Por esto se le ha colocado en su árbol suplical, con el aire de inocencia, para servir de blando de los arquieros. Es obvio que la obra está lejos de ser una imgen de devoción y asunto bien escogido y adapatado por los artistas, ha sido un mero pretexto para analizar la anatomía y las proporcones de la figura humana. para el contexto artístico mexicano de quellos años, el trtamiento del tema bajo la forma de este adolescente de rasgos antiooicos sin duda representaba toda una novedad escultórica. Más aún si se mira que no ha quedado rastro del dramatismo barroco con que se había conocido esta iconografía en el arte de la Nueva España. Por el contrario, notése cómo en la presencia idealizada del cuerpo sereno o indiferente al dolor se ha concentrado todo el peso de la composicion, tal como se le veía desde el renacimiento en los célebres ejemplos de mantegna, Pollaiolo, Antonello da Messiana o el Sadoma.

A esta reconocida forma de represnetacióne statica del efebo quizá haya que agregar el nuevo auge iconográfico que tuvieron, durante los albores el romanticismo los temas literarios tomados de la historia bíblica o de los primeros años del cristianismo y que exaltaba la fugura del martír como modelo de heroísmo, estoicismo, virtud e inocencia. Estas imágenes contraponían a la pubertad indefensa o resignada de las jovenes víctimas la madad decrépita de los verdugos o sayones, como un ametáfora del enfrentamiento entre la belleza y la feladad moral, y así también se cifraba en las emocuones contenidas todo el peso expresivo y simbólico de las esculturas del neoclasicismo. En otraspalabras, éste era el xioma estético que había proclamado winckelmann cuando elogiaba la nobleza de la simplicidad y la grandeza de la quitud de la escultura antigua. La hermosa denudez del púber era en sí misam la encarnación de su ser espiritual y por ende habría de verse como una transfiguración del alma en estado de gracia y pureza.

Tla prece que este bajorrelieve permaneció lamacenado en la Aduana marítima de Veracruz entre 1830 y 1840, junto con otras piezas de mármol blanco por la escasez del fondos que tenía la Academia para pagar el flete y hacerlas venir  a México. En 1833 se giró un oficio para que la Acadmeia mandase recoger sus cajas, sin embargo tovadia en 1839 esta pendiente la remisión y la tesoreria del gobierno asumiría los gastos a cuenta de la pensiones que debía a la escuela. A finales de 1840 los catorce bultos con objetos de la Acadmia finalemtne ya se hallaban depositados en la misma. En mazo de 1849 l amadre del artista pedía al presidente de la Junta que se le entregase algunas piezas qe su hijo había enviado cond estino explisicamente familiar, y entre las ques e incluía justamente este bajorrelieve. Al parecer esta peticion no fue atendida y el lote completo se conservó en la Academia, sin embargo en esta carta a su progenitra no le faltaba razón: ya que nos asegura que el San sebastian pertenecia a un ciclo de tres bajorrelieves dedicados a su entorno familiar. Se trataría pues de una sacra familia labastidiana, una figura de Santa Ana otra de Santisima Virgen y está la del amártir romano que ludiría a la figura paterna.

En el avalúo de las galería de 1867 aparece bien apreciado no. 240San sebastian por 250 pesos y Revilla ya registraba este medio relieve auque lo daba por faltante, con esta misma autoría en la ficha 89 de su catálogo manuscrito de 1905 sobre las colecciones de la escula. Proviene del Museo de San Carlos y su acervo sonstitutivo del Museo Nacional de Arte desde 1982