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Accidente en la mina
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Artista DAVID ALFARO SIQUEIROS (1896 - 1974)

Accidente en la mina

Fecha1931
TécnicaÓleo sobre yute ixtle
DimensionesSin marco: 139 x 224 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBA Acervo Constitutivo, 1982
Más información

Descripción

Cuatro figuras monumentales llenan un espacio amontonado, aparentemente un túnel o pasaje de una mina que ha sufrido un derrumbe parcial. Tres hombres, que se ven desnudos de la cintura para arriba, se arrodillan frente a un camarada caído, quien yace a lo largo de la orilla inferior del lienzo. El rostro de la víctima del accidente recuerda una máscara por sus ojos cerrados y su boca entreabierta; los labios forman una mueca que deja asomar los dientes. Sólo se muestran partes de su torso y extremidades, pues buena parte de su cuerpo está sepultada bajo fragmentos de roca. Los rescatistas están en poses similares, con la cabeza inclinada y los brazos extendidos en una forma de u lateral que se repite en todo el lienzo. Las dos figuras de la derecha retiran rocas del cuerpo del minero caído; el minero de la izquierda, cuyo rostro es el más visible de los tres, extiende el brazo derecho en dirección de la faz de la víctima, mientras sostiene en su mano izquierda un lienzo rojo. El fondo apenas se detalla.

Comentario

El 1 de mayo de 1930, poco después de su expulsión del Partido Comunista Mexicano (en parte debida a una campaña de desprestigio contra su compañera, la poeta chilena Blanca Luz Brum), David Alfaro Siqueiros fue arrestado por la policía mexicana durante un periodo de represión anticomunista por parte del régimen de Emilio Portes Gil. Siqueiros llevaba un tiempo oculto, entre otros sitios, en el recóndito pueblo minero de Taxco, pero finalmente fue capturado y enviado al Palacio de Lecumberri, donde permaneció varios meses. Sin embargo, fue liberado a principios de noviembre posiblemente gracias a la intervención de amigos como Moisés Sáenz y William Spratling con la condición de permanecer bajo arresto domiciliario en Taxco.

En esa época, Diego Rivera y José Clemente Orozco trabajaban ya en murales en Estados Unidos; Siqueiros, en cambio, no gozaría de una oportunidad semejante sino hasta que se le permitió salir de México a Los Ángeles, a principios de 1932. Durante su estancia en Taxco, Siqueiros montó un estudio en una capilla abandonada sobre una colina que dominaba la plaza principal. Accidente en la mina es una de las obras de mayor tamaño realizadas por Siqueiros en los años treinta y una de tres obras particularmente monumentales, junto con Madre campesina (Museo de Arte Moderno, México) y Madre proletaria, del mismo año. éstas evidencian su intento de llevar la pintura de caballete a la escala de los murales públicos.

Parece que Siqueiros construyó un andamio en su estudio para pintar esta obra. Empleó, además, una técnica que se aproximaba en cierto sentido a la de la pintura al fresco. Primero en Taxco, y luego en Los Ángeles y Sudamérica, Siqueiros pintaba extensamente sobre tela de yute, un burdo y barato material, tan áspero como un muro de ladrillos. Según un observador contemporáneo, el artista "utiliza una lona para costales hecha de fibra de maguey como lienzo y la reviste con aplanado de cal. Como la tela es áspera, antes de revestirla la rasura para volverla lisa. El resultado posee una textura similar a la de un muro y le permite trabajar en ella como si se tratara de un mural ."

El tema, como en el caso de Niños esclavos y de Perforistas (Museo Soumaya, ciudad de México), se basa en sus experiencias como organizador de sindicatos, particularmente en la zona minera de Hostotipaquillo, Jalisco, en la segunda mitad de la década de los años veinte, aunque el tema sea también relevante en el contexto de Taxco, pueblo minero desafectado. Accidente en la mina guarda, sin embargo, mayor relación con su mural en el Patio Chico de la Escuela Nacional Preparatoria, Entierro del obrero, que con estas obras de caballete. Los mineros solemnes y luctuosos representan el mismo espíritu de cooperación visible entre los obreros que portan el féretro en el mural. El rostro del minero sepultado es casi idéntico a los de las figuras del mural, y la tela roja que corre a lo largo del margen inferior tiene quizá su parangón en el martillo y la hoz pintados sobre el ataúd azul de aquél.

Hay que entender Accidente en la mina como parte de una red extensa e internacional de imágenes de trabajadores y mártires proletarios. Quizás el antecedente más directo se encuentre en los murales que pintó Diego Rivera a comienzos de los años veinte para la Secretaría de Educación Pública, en la ciudad de México. Rivera ya había consagrado a los mineros como mártires modernos, mostrándolos en poses tomadas de las estaciones de la Cruz, tanto en Entrada a la mina como en Salida de la mina (ambas obras de 1923). Aún así, la composición del cuadro de Siqueiros recuerda de manera más directa la pintura de Rivera La liberación del peón (1923), en la que tres figuras arrodilladas también se ocupan de un cuerpo desnudo reclinado, aunque en esta ocasión se trata de un peón de hacienda asesinado. Sin embargo, Siqueiros rechazaba la minuciosa representación riveriana de detalles en favor de figuras básicas, casi reducidas a su esencia; oponiéndose también al uso brillante del color característico de Rivera. De hecho, la estrecha paleta de tonos cafés y rojizos en esta pintura, así como el énfasis puesto sobre un puñado de figuras monumentales, pueden haber sido inspirados por los paneles del ciclo mural poco conocido que Siqueiros completó, junto con Amado de la Cueva, en la Universidad de Guadalajara (1924-1926).

El imaginario minero es común en el arte mexicano, dadas la importancia de la industria en la economía nacional y la radicalización del sindicato de mineros. Como era de esperar, la huella de la obra de Siqueiros está presente en varias obras posteriores, y puede que haya incluso inspirado a artistas más jóvenes a llevar su imagen a un público más amplio. Pablo O'Higgins incluyó un minero caído en pose similar en su mural para la Escuela Primaria Emiliano Zapata (1932), mientras que Grace Greenwood pintó un minero caído sepultado por rocas en su mural para el vestíbulo del Mercado Abelardo L. Rodriguez, encargo del Departamento del Distrito Federal, en 1934. Luis Arenal (cuñado de Siqueiros) también hizo referencia a accidentes mineros en su fresco para el mismo edificio. Las escenas mineras son asimismo frecuentes en los grabados producidos después de 1937 en el Taller de Gráfica Popular.

En sus memorias, Siqueiros dedicó un espacio significativo a una historia curiosa que involucra a Alice Myers, una coleccionista de Santa Fe, Nuevo México, que intentó adquirir Accidente en la mina en Taxco. Sin embargo, tras su presentación en una exposición individual en el Casino Español (del 25 de enero al 15 de febrero de 1932), la pintura fue adquirida por Vicente Lombardo Toledano, entonces director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, para la colección de dicha institución. Esta fue la primera obra de Siqueiros que ingresó a una colección pública en México. No obstante, Siqueiros consideraba que se trataba de una obra fundamental, por lo que la llevó a Los Ángeles para ser expuesta. Según fotografías de la época, Accidente en la mina fue colgada sin marco cuando se presentó en las Stendahl Art Galleries del Ambassador Hotel (del 12 al 31 de mayo de 1932; Galería de Arte Mexicano). Existe un elaborado boceto a lápiz de 1931 que aún conserva manchas de pintura (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), uno de los pocos dibujos preliminares conocidos y una muestra del cuidado con el cual Siqueiros preparó la versión al óleo.

En los años noventa apareció en una colección particular en Buenos Aires una acuarela inédita y bien preservada, derivada del cuadro Accidente en la mina (1931). Cuando el Instituto Nacional de Bellas Artes se enteró de que la propietaria la quería vender por una cantidad relativamente modesta, fue adquirida para el Museo Nacional de Arte, días después de la inauguración de Retrato de una década: David Alfaro Siqueiros, 1930-1940, en noviembre de 1996.

Según la inscripción, la acuarela fue realizada en 1933 , dos años después de la pintura en la que se basa, durante la estancia de Siqueiros en Argentina. Aparentemente, la palabra Taxco se refiere al lugar de la escena. Esta acuarela puede considerarse una copia de la pinturaque no se expuso en Argentina, aunque hay varias diferencias entre las dos obras. Ambas muestran a un minero caído, sepultado bajo escombros, pero en la acuarela los ojos y la boca del hombre están cerrados, y él sostiene una barra o zapapico que no aparece en la pintura. Su piel verde recuerda las obras del manierismo italiano y representa la palidez de la muerte. De manera más importante, la figura está sola, y por tanto carece del énfasis puesto en la solidaridad de la clase obrera que distingue la pintura de 1931. Aunque Siqueiros trabajaba frecuentemente con acuarela en los años treinta, pocas de estas frágiles obras han sobrevivido (aunque quizás queden algunas todavía perdidas en otras colecciones particulares).

La pintura al óleo ingresó a la colección del Museo como parte del acervo constitutivo de 1982 procedente del Museo de Arte Moderno del INBA. La acuarela fue adquirida por el INBA y adjudicada al Munal en 1996.

Imagen localizada en el catálogo de la exposición página 134

Descripción:

"Esta es una de las obras de mayor tamaño realizadas por Siqueiros en los años treinta, y la mejor prueba de su afán de llevar la pintura individual de caballete a la escala de murales públicos. De hecho, parece que Siqueiros construyó un andamio en su estudio de Taxco para pintar esta obra. El tema, como en el caso de Niños esclavos y de Perforistas, se basa en sus experiencias con los mineros de Jalisco, aunque sea también relevante en el contexto de Taxco, pueblo minero desafectado. Accidente en la mina guarda mayor relación con el tablero final del mural de la Escuela Nacional Preparatoria. Entierro del obrero, que con estas obras de caballete. Solemnes y luctuosos, resalta el espíritu de cooperación entre los obreros -el esfuerzo común de quienes llevan el féretro, y las figuras entrelazadas que apartan las piedras de un compañero caído, respectivamente. El rostro del minero sepultado es casi idéntico a los de las figuras del mural, y la tela roja que corre a lo largo del margen inferior tiene su parangón en el martillo y la hoz, pintadas en el ataúd azul del mural.

En sus memorias, Siqueiros dedica un espacio significativo a una historia divertida que involucra a la Sra. Alice Myers, una coleccionista de Santa Fe, Nuevo México, que intentó adquirir esta pintura en Taxco. Sin Embargo, tras su presentación en el Casino Español, la pintura fue adquirida por Vicente Lombardo Toledano, entonces director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, para la colección de esta escuela. Esta fue la primera obra de Siqueiros que ingresó a una colección pública en México. Tal vez porque Siqueiros consideraba que se trataba de una obra fundamental la llevó a Los Ángeles para ser expuesta; como muchas otras pinturas suyas, Accidente en la mina fue colgada sin marco cuando se presentó en la galería de Earl Stendahl. Existe un boceto a lápiz de 1931, muy elaborado, preliminar a la pintura final, uno de los pocos dibujos de este tipo conocidos, que indica el cuidado con que Siqueiros preparó la versión al óleo" (Oles, 1996, p. 134)

Madre proletaria
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1931
Accidente en la mina
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1933
Niños esclavos
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1930
Emperador Cuauhtémoc
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1946
Autorretrato
DAVID ALFARO SIQUEIROS
s/f
Campesinos
DAVID ALFARO SIQUEIROS
ca. 1913
Autorretrato
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1945
El rapto
DAVID ALFARO SIQUEIROS
1936