Retrato del general Carlos Pacheco
Descripción
De pie vestido en traje militar, el general Carlos Pacheco se apoya en una muleta. Una capa dragona deja al descubierto la parte frontal del pesonaje para lucir sus numerosas condecoraciones y cubre la parte posterior para disimular así las mutilacioens que ha sufrido su cuerpo: la pierna izquierda y el braco derecho. Con el gesto sereno pero firme y engalanado con capa y traje militar, la estatua del general Pacheco alude tanto a su heroicidad como asu nobleza de espítitu, creando en el espectador una sensación al respeto, reafirmada por su tamaño monumental.
Comentario
La representación escultótico de los héroes de la patria en forma directa y no alegórica se convirtió durante el porfiriato no sólo en una práctica común, sino en una verdadera fiebre monumental, que invadió todas las capas del poder a lo largo del territorio ancional, gracias a la prosperidad econímica que caracterizó a los últimos años del siglo. En la era moderna y positiva en la que se pretendía vivir, el cuelto a los héroes venía a suplantar el antiguo culto católico a los santos. Su historia, su valentía, sus hazañas, sus desventuras y generalmente su trágica muerte, conformaron la materia de los discursos cívicos pronunciados en las inaguraciones de los momentos y en las celebraciones conmemorativas de battalas o fechas de antalicio o muerte, que junto con la contemplación de la escultura debían servir a la formación patriótica de las nuevas generaciones.
Sin haber sido coronado por una trágica muerte, el general Pacheco fue de los participantes en la guerra de intervenciónq ue lograron sobrevivir y disfrutar del periodo de paz del régimen porfirista, en el que se ocupó del ministerio de fomento y en donde realizó importantes obras materiales. A su capacidad administrativa, el general Pachecho sumaba el prestigio de sus glorias militares manifestas en su propio cuerpo: la périda de un brazo y una pierna en la batalla dle 2 de abril de 1867 contra los ejércitos invasores, de la que su amigo Porfirio Díaz era el héroe principal.
Laa escultura fue encomendada a Guerra por el estadod e Morelos para un momento público; sin embargo, la muerte le impirió ir más allá del boceto en barro. El crítico e historiador Manuel G. Revilla, a la sazón profesor de historiad e las bellas artes en la Escuela Nacional de bellas Artes, cuenta, que a la muerte del artista acudio a su taller y luego de ver la obra y sorprendidop por sus aciertos y belleza, y sabiendo que le gobierno dele stado de Morelos vacilaba en conluir el proyecto del monumento con el modelo de Guerra, fotografío la escultura en barro y envió las reproducciones al gobernador y al director de la ENBA. Con ello, el primero decidió llevar a término el proyecto y els egundo adquirió el vacido en yeso para las galerías de la escultura.
En 1901 Manuel Revilla consdieraba, en la biografía dedicada al escultor, que la estatua del general Pacheco constituía su última obra y su obra maestra. . También Feliz Parra, en el retrato póstumo que realizó del general en 1906, lo presentó vestido de militar y con la capa dragona, auqneu en la pintura ésta se encuentra sobre un sillón y no cubriendo las espaldas del general. El traje militar de Pachecho constrasta con el ambiente de trabajo intelectual en el que lo pintó Parra, destacando su faceta como adminitrador y ministro de Fomento. Manuel Revilla la registró con el número 248 en el cátalogo de 1905 y Salvador Moreno la incluyo en "Un siglo olvidado de escultura mexicana" Formó parte constitutiva del Museo Nacional de Arte desde 1982 proveniente del Museo de San Carlos.