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Gladiador romano
Gladiador romano
Artista JOSÉ MARÍA LABASTIDA (1800 - 1849)

Gladiador romano

Fechaca. 1830
TécnicaTalla en mármol
Dimensiones201 x 86 x 89.5 cm
CréditoMuseo Nacional de Arte, INBA.
Más información

Descripción

Un lladidador totalmente desnudo levanta el brazo derecho por detrás de la cabeza par atomar impluso y descargar, de forma contundente, todo el peso de su arma empuñada. es una figura de tamaño natural y se le mira en actitud de ataque, para esto contyrae el vientre y aprieta el puño izquierdo y con las extermidades abeirtas, da la imrpesión de acanzar sobre suy rival imagianrio. El rostro con el ceño de enojo y el pelo rizado constituyen a subrayar esta actitud amenazadora y ejemplificar los buenos resultados que se lograban, en las salas de la Academia, con los estudios de las expresiones humanas. A diferencia de su pareja se trata de un hombre de rostro afeitado, más acorde con el empque atlético de la estaturia romana. para poyar la flexión de la pierna derecha, un tronco de árbol hace las veces de soporte y dos tornapuntas más constribuyen a sujetar artificialmente la figura entre la pantorrilla izquierda y la muñeca izquierda. la notaria prominencia de los glúteos es un recuso anatómico más para subrayar la sensación de fuerza y tensión

Comentario

Es parte de un conjunto tallado en Roma alrededor de 1830, es seguramente un producto de estudio de Academia y pruebla de los avances el conocimiento de la talla, la antomia y expresión que le joven pensido Labastida obtenía a su pado por los talleres de sus mentores. Estos mármoles fueron remitidos a México formando un lote con tres obras más del mismo autor, pero a diferencia de las piezas anteriores, propias par alos edificios públicos estas debieron tener una finalidad eminentemente didáctica para el alumnado mexicano, toda vez que quedaron integradas a las colecciones d ela Academia. hay que recordar en primer lugar que el hallazgo, coleccionismo y estudio de la estatuarua antigua no sólo había sido el tdetonande del historicismo nocl´sico sinoq e en syu calidad formal tambien se creía que estaba cifgrado el más acadado modelo de belleza y perfección.Más allá ede entreonizarse como pradigma estético universal y común a todas las artes, costosa hechura en mármol también imponía su rectorado en el gusto en raón de la nobleza y venerable antigüedad de se material: en este sentido, para ele studiante Labastida, la pareja de combatientes representa un ejercicio de investigación y perfeccionamiento, ya que las realizaba en un material aún no conocido y explotado en México. También esto suponía la asimilación de un nuevo lenguaje mucho más clasicista y depurado, grácial y proporcionado, que la escultura tolsasiana de columen cerrado y pesado, qye hastya entonces había conocido en le Academia.

En tanto lugar común para referirse a la lucha de iudeas, en México también se hizo extensiva la revaloración de los temas gladiatorios, en particular como trasunto de la arena política y algunos d elos diarios más combativos en los aciagos años de enfrentamiento entre federalista sy centralistas se llamaron justamente El gladiador y el Atleta. No en balde, la pareja de los tiranicidas constituía entonces todo un topo literario par alaudir al nacimeinto de las conciencias democrática ateniense y su histórico papel como fundadores de la política de la igualdad y los derechos. Queza recordadno a herodoto y Rurícides y precisamente en ocasión de elgoriar los progresos en Europa del joven Labastida, el muy ilustrado Ortiz de Ayala se refería a este tópico y exhortaba a sus compatiotas a levanmtar estuar den loor de los beneméritos lucahdores que nos habían dado patria y libertad

El avaluo de las colecciones de escultura de 1867 se las tenía bastante bien apreciadas o entre las más valiosas de la escuela: 2000 y 300 pesos, por separado Ambas piezas figuraron en la exposición del centenario de la Academia celebrada en 1881. En el cátalogo de Revilla de 1904 quedaron consignadas en las siguientes fichas nom. 73 y nom. 77. En 1919 salieron de los acervos de la Academia y feuron colocadas, para ornato público, en el copstado sur de la Alameda Centrasl y por décadas se vieron expuestas ald esgaste de los agentes naturales. A efecto del abandaono y la incuria en que cayó esa zona luego del terremoto de 1985, sufrieron diversas mutilaciones candálicas. En 1986, merced a un convenio entre la Delegación Cuauhtémoc y el INBA, ambas fueron restauradas y posteriomente trasladadas al vestíbulo del MUNAL. Así finalemtne quedaron reintegradas al a colección a la que de antiguo pertenecían y en la que hemos visto, por muchos años habían desarrollado un papel formativo. En los respectivos pedestales que quedaron vacíos en la Alameda, el mismo INBA colocó sendas copias vaidas en bronce.